
Del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano sólo tengo cosas buenas que decir. Cometió errores, uno podía disentir de sus posturas y, sin embargo, siempre se le reconocía nitidez, seriedad, sentido de la responsabilidad, sensibilidad, buena educación y, encima de todo, honestidad política, algo que antes todavía se daba ocasionalmente y hoy es una especie en extinción.