El cierre de octubre nos deja una radiografía económica de contrastes pronunciados. Por un lado, la narrativa oficial celebra una aceleración inesperada en el ritmo de crecimiento; por el otro, la dinámica de los mercados financieros, el deterioro del tipo de cambio y los reportes financieros corporativos obligan a mantener una postura de saludable escepticismo analítico.